OpenBIM: qué es el formato IFC y por qué importa para la interoperabilidad entre softwares

Introducción

Imaginá este escenario: el estudio de arquitectura trabaja en ArchiCAD, la empresa de ingeniería estructural usa Revit, el instalador de sistemas MEP trabaja con un software propio y el contratista principal necesita abrir todo en una plataforma de coordinación diferente. Cuatro equipos, cuatro softwares, un mismo proyecto.

Durante años, esa situación fue una fuente constante de fricciones, pérdidas de información y retrabajos. Cada vez que un archivo pasaba de un software a otro, algo se perdía en la traducción: geometrías que se corrompían, datos que desaparecían, elementos que llegaban sin la información asociada que tenían en origen.

OpenBIM y el formato IFC nacieron para resolver exactamente ese problema. No reemplazando los softwares que cada disciplina prefiere usar, sino creando un lenguaje común que todos puedan hablar.

Qué es OpenBIM

OpenBIM es una iniciativa y una filosofía de trabajo que promueve el uso de estándares abiertos y neutrales para el intercambio de información en proyectos de construcción. Su premisa central es simple pero poderosa: la información de un proyecto no debería quedar atrapada dentro de un software específico.

La iniciativa es impulsada por buildingSMART International, la organización sin fines de lucro que desarrolla y mantiene los estándares abiertos del sector AEC —Architecture, Engineering and Construction— a nivel global. buildingSMART tiene capítulos activos en más de 30 países y su influencia en la definición de políticas BIM nacionales es significativa en todo el mundo.

OpenBIM no es un software ni una plataforma. Es un conjunto de estándares, metodologías y prácticas que, cuando se adoptan, permiten que distintos softwares intercambien información de forma completa, precisa y sin pérdidas. El corazón técnico de esa interoperabilidad es el formato IFC.

Qué es el formato IFC

Un modelo BIM tridimensional de 202605051439

IFC son las siglas de Industry Foundation Classes. Es el formato de archivo estándar abierto para el intercambio de modelos BIM entre distintas aplicaciones, y es el corazón técnico sobre el que se construye toda la filosofía OpenBIM.

A diferencia de los formatos propietarios —como el .rvt de Revit o el .pln de ArchiCAD— el IFC es un formato abierto, documentado públicamente y no controlado por ningún fabricante de software. Cualquier empresa puede implementar soporte para IFC en su aplicación sin pagar licencias ni pedir permiso a nadie.

Lo que hace al IFC especialmente poderoso es lo que puede contener. Un archivo IFC no es simplemente una representación geométrica del modelo: es un contenedor de información estructurada que incluye la geometría de cada elemento, sus propiedades físicas y técnicas, sus relaciones con otros elementos, su posición en la estructura del proyecto, su clasificación según estándares internacionales y cualquier atributo adicional que el equipo decida incluir.

En términos prácticos, un muro exportado en IFC no es solo una forma tridimensional. Es un objeto que sabe que es un muro, que conoce sus dimensiones exactas, su material, su función en el edificio, su relación con los pisos que delimita y con las aberturas que contiene. Esa riqueza de información es lo que permite que distintos equipos trabajen con el mismo modelo sin perder el contexto que lo hace útil.

La historia del IFC: de dónde viene y cómo evolucionó

El IFC no surgió de un momento de inspiración sino de una necesidad práctica que la industria de la construcción venía acumulando desde que el software de diseño empezó a fragmentarse en los años noventa.

La primera versión del estándar fue publicada por buildingSMART en 1997. Era rudimentaria comparada con lo que existe hoy, pero estableció el principio fundamental: un formato neutro para el intercambio de modelos de edificios.

Desde entonces, el estándar evolucionó de forma significativa. IFC2x3, publicado en 2006, fue durante muchos años la versión más adoptada por la industria y todavía se usa en una gran cantidad de proyectos. IFC4, publicado en 2013 y actualizado en versiones posteriores, incorporó mejoras importantes en la representación de geometría, en el soporte para infraestructura civil y en la capacidad de manejar modelos más complejos.

La versión más reciente en desarrollo activo es IFC4.3, que extiende el estándar de forma significativa hacia la infraestructura: puentes, túneles, carreteras, ferrocarriles y puertos. Esta extensión es especialmente relevante para Latinoamérica, donde muchos de los proyectos de mayor escala son de infraestructura pública y donde los gobiernos están empezando a exigir BIM en las licitaciones de obra civil.

OpenBIM vs. ClosedBIM: la diferencia en la práctica

Para entender por qué OpenBIM importa, ayuda entender qué pasa cuando no se adopta, es decir, cuando un proyecto se desarrolla en un entorno de lo que algunos llaman ClosedBIM.

En un entorno ClosedBIM, todos los participantes del proyecto usan el mismo software o familia de softwares del mismo fabricante. La coordinación es fluida porque todos hablan el mismo idioma propietario. El problema aparece cuando alguien en la cadena necesita usar una herramienta diferente, cuando el cliente quiere exportar el modelo a una plataforma de gestión de activos que no es de ese fabricante, o cuando en el futuro el edificio necesita ser remodelado y el software original ya no está disponible o ya no se usa.

La dependencia de un formato propietario crea una atadura que puede tener consecuencias muy concretas: incompatibilidades que generan retrabajos, información que se pierde en cada conversión y modelos que quedan obsoletos porque no pueden migrarse a nuevas plataformas sin perder datos críticos.

OpenBIM resuelve eso desde la raíz. Cuando un proyecto se desarrolla bajo estándares abiertos, cada disciplina puede usar la herramienta que mejor se adapta a su trabajo, el intercambio de información es estandarizado e independiente del software, y el modelo del edificio puede sobrevivir a los ciclos de vida de los softwares específicos que se usaron para crearlo.

Los estándares complementarios: IFC no está solo

El IFC es el componente más conocido del ecosistema OpenBIM, pero no es el único estándar relevante. buildingSMART desarrolló un conjunto de estándares complementarios que juntos forman una infraestructura completa para el trabajo colaborativo en proyectos BIM.

BCF (BIM Collaboration Format) es el estándar para la comunicación de incidencias y comentarios sobre el modelo. Permite que un revisor marque un problema en una vista específica del modelo y lo comparta con el equipo responsable de resolverlo, independientemente del software que cada uno use. Es el equivalente a los comentarios en un documento compartido, pero aplicado a un modelo tridimensional.

IDS (Information Delivery Specification) es un estándar más reciente que permite definir formalmente qué información debe contener el modelo en cada etapa del proyecto. Especifica qué propiedades debe tener cada tipo de elemento, qué valores son válidos para cada propiedad y qué disciplina es responsable de proveer esa información. Es la formalización técnica de los requisitos de información que hasta hace poco se comunicaban en documentos de texto.

bSDD (buildingSMART Data Dictionary) es un diccionario de datos que define de forma estandarizada los términos y clasificaciones que se usan en el modelo, garantizando que un “muro de hormigón armado” signifique lo mismo en el modelo del arquitecto que en el del calculista estructural.

La adopción de OpenBIM en Latinoamérica

El estado de adopción de OpenBIM en la región es heterogéneo, con diferencias significativas entre países y entre tipos de proyectos.

Chile es el país más avanzado en la materia, con el Plan BIM Chile impulsando activamente la adopción de estándares abiertos en los proyectos de obra pública. Los marcos técnicos del Plan BIM Chile hacen referencia explícita al IFC como el formato de intercambio requerido para los modelos de coordinación en licitaciones gubernamentales.

Colombia avanza en una dirección similar a través del programa Colombia BIM, que también promueve el uso de estándares abiertos como parte de la política de transformación digital del sector construcción.

En Argentina, la adopción es más orgánica y menos dirigida por política pública, pero el sector privado de mayor escala —especialmente las empresas que trabajan en proyectos con financiamiento internacional o con socios extranjeros— ya incorpora IFC como requisito estándar en sus flujos de trabajo.

Brasil, con el mayor mercado de construcción de la región, tiene una comunidad BIM activa y una normativa ABNT NBR que incorpora referencias a estándares internacionales incluyendo IFC.

El denominador común en todos estos mercados es que la presión hacia OpenBIM viene tanto desde arriba —gobiernos que lo exigen en licitaciones— como desde abajo —profesionales que descubren en la práctica que la dependencia de formatos propietarios les genera problemas reales en proyectos con múltiples participantes.

Qué softwares soportan IFC y con qué nivel de calidad

Prácticamente todos los softwares BIM relevantes del mercado soportan la importación y exportación de IFC. Pero no todos lo hacen con la misma calidad, y esa diferencia importa.

La calidad de la implementación de IFC en un software se mide por qué tan completa y precisa es la información que se exporta e importa. Un software con una implementación de IFC de alta calidad exporta no solo la geometría sino también todas las propiedades de los elementos, sus relaciones y su clasificación correcta. Uno con una implementación deficiente puede exportar la geometría pero perder gran parte de la información semántica que hace al modelo realmente útil.

ArchiCAD de Graphisoft es históricamente uno de los softwares con mejor implementación de IFC del mercado. No es casualidad: Graphisoft fue uno de los primeros fabricantes en adoptar el estándar y ha invertido consistentemente en la calidad de su implementación a lo largo de los años. Para estudios de arquitectura que trabajan en proyectos multidisciplinarios, esa calidad de exportación IFC es un diferencial concreto.

Octave Bricscad también tiene soporte para IFC y es especialmente relevante para equipos que vienen del mundo CAD y están haciendo la transición hacia BIM, ya que combina la familiaridad de la interfaz CAD con capacidades BIM crecientes.

SketchUp tiene soporte para IFC a través de extensiones, lo que lo hace compatible con flujos de trabajo OpenBIM especialmente en las etapas más tempranas del diseño.

Bentley Systems, con sus productos para infraestructura civil, tiene una fuerte implementación de IFC orientada específicamente a proyectos de obra civil e infraestructura, incluyendo soporte para las extensiones de IFC4.3 para puentes y carreteras.

El ecosistema de softwares con soporte IFC es amplio y sigue creciendo, lo que significa que adoptar OpenBIM hoy no implica restringir las opciones de herramientas disponibles sino exactamente lo contrario: abre la posibilidad de combinar las mejores herramientas de cada disciplina sin sacrificar la interoperabilidad.

Cómo empezar a trabajar con OpenBIM en la práctica

Para un profesional o un estudio que quiere incorporar OpenBIM en su flujo de trabajo, el camino no empieza por cambiar de software sino por cambiar de mentalidad sobre cómo se gestiona la información del proyecto.

El primer paso es entender qué información necesita contener el modelo en cada etapa. No todo el modelo necesita tener toda la información desde el día uno: distintas etapas del proyecto requieren distintos niveles de detalle y distintos tipos de propiedades. Definir eso al inicio evita trabajar en exceso al principio y descubrir tardíamente que falta información crítica.

El segundo paso es configurar correctamente las exportaciones IFC en el software que se usa. La mayoría de los softwares permiten personalizar qué se exporta y cómo se mapean los elementos del modelo nativo a las categorías del estándar IFC. Una configuración descuidada puede producir un archivo IFC técnicamente válido pero con información incompleta o incorrectamente clasificada.

El tercero es validar los archivos IFC antes de compartirlos. Existen herramientas de validación gratuitas, como el visor gratuito de IFC de buildingSMART, que permiten verificar que el archivo es técnicamente correcto y que contiene la información esperada antes de enviarlo a otros miembros del equipo.

El cuarto es acordar con todos los participantes del proyecto qué estándares de clasificación se van a usar. Un modelo IFC bien estructurado usa sistemas de clasificación reconocidos —como Uniclass o OmniClass— para categorizar los elementos de forma consistente. Sin ese acuerdo previo, distintos equipos pueden clasificar los mismos elementos de formas incompatibles que dificultan la coordinación.

Conclusión

OpenBIM y el formato IFC resolvieron uno de los problemas más persistentes de la industria AEC: la fragmentación de la información en silos de software que no se comunican entre sí. No lo resolvieron de forma perfecta ni instantánea, pero establecieron una base sólida sobre la cual la industria sigue construyendo.

Para los profesionales de arquitectura, ingeniería y construcción en Latinoamérica, entender OpenBIM ya no es opcional. Es cada vez más un requisito para participar en proyectos de mayor escala, para trabajar con clientes internacionales y para cumplir con las exigencias regulatorias que los gobiernos de la región están implementando progresivamente.

La buena noticia es que las herramientas para trabajar con OpenBIM están disponibles, maduras y accesibles. El paso que falta, en muchos casos, es simplemente entender el estándar lo suficientemente bien como para aprovecharlo.

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